Ingredientes:
1. Tome doce buenos meses.
2. Tenga cuidado que estén plenamente libres de antiguos
recuerdos de amargura, rencores, odios y celos.
Límpielos de todo resentimiento.
3. Extraiga todas las manchas de mezquindad y pequeñez;
en resumen asegúrese que estos meses estén
totalmente libres del pasado.
Modo de preparación:
A. Divida cada uno de estos meses en 30 o 31 partes iguales,
con excepción del segundo que habrá que
dividirlo entre 28.
B. No trate de preparar la receta del año de una
sola vez (muchos la echan a perder al proceder de esta manera),
sino prepárela cada día por separado.
C. Ponga en cada día doce partes de fe, once de
paciencia, diez de valor, nueve de trabajo
(algunos omiten este ingrediente y echan a perder todo el resto),
ocho de esperanza, siete de lealtad, seis de generosidad, cinco de
amabilidad, cuatro de descanso (no omita este ingrediente),
tres de oración, dos de meditación y una de
resolución bien seleccionada.
D. Añada a todo esto una pizca de alegría,
otra de juego y una cucharada bien llena de buen humor.
E. Agregue a la mezcla AMOR al gusto y mézclese todo
con mucho brío. Cocínelo con corazón
ardiente, adórnelo con sonrisas y una pizca de regocijo.
F. Sírvalo con tranquilidad, abnegación y
alegría y ciertamente obtendrá un
Muy Feliz Año...
El jueves 2 de febrero celebramos la Fiesta de la Candelaria. En esta Fiesta recordamos la presentación del Señor Jesús en el Templo, junto a la Purificación de la Virgen María. Recordamos a Jesús como la luz que alumbra a las naciones, por eso en la Eucaristía (y sólo en ella) se bendicen los cirios (velas) que nos recuerdan a Jesús como la verdadera luz de nuestras vidas, tal como dice el anciano Simeón en el texto de San Lucas: “Ahora, Señor según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, (...) luz para alumbrar a las naciones...” Lc. 2, 29 La Misa será en el Templo parroquial a las 20,30 hs. (Habrá venta de velas benditas)
El sábado 3 de febrero se celebra la fiesta de San Blas.
A este Santo lo reconocemos como el protector de las enfermedades,
especialmente de las enfermedades de la garganta. Por este motivo ese
día, a quienes lo deseen, se les bendice la garganta. Las Misas
serán:
Templo parroquial: 9 hs y a las 21 hs, Colonia Elía: a las 19 hs.
El 21 de enero celebraremos el cumpleaños de nuestro Vicario parroquial Carlos Stadler y el 29 de enero el del Padre Mauricio. Rezamos por las intenciones de ambos.
Escuela e instituto María Auxiliadora: 5 de enero de 18 a 20 hs.
Escuela Santa María Goretti: 5 y 6 de enero de 9 a 11,30 hs.
Instituto Santa María Goretti 9 y 10 de enero de 9 a 11,30 hs.
El primero de enero la iglesia lo dedica a rezar especialmente por la
paz en el mundo. Para cada oportunidad el Papa nos dedica una
reflexión, la que este año tiene como lema:
"La persona humana, corazón de la paz". Del texto transcribimos
un párrafo.
...La igualdad de naturaleza de todas las personas
En el origen de frecuentes tensiones que amenazan la paz se encuentran seguramente muchas desigualdades injustas que, trágicamente, hay todavía en el mundo. Entre ellas son particularmente insidiosas, por un lado, las desigualdades en el acceso a bienes esenciales como la comida, el agua, la casa o la salud; por otro, las persistentes desigualdades entre hombre y mujer en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales.
Un elemento de importancia primordial para la construcción de la paz es el reconocimiento de la igualdad esencial entre las personas humanas, que nace de su misma dignidad trascendente. En este sentido, la igualdad es, pues, un bien de todos, inscrito en esa gramática natural que se desprende del proyecto divino de la creación; un bien que no se puede desatender ni despreciar sin provocar graves consecuencias que ponen en peligro la paz. Las gravísimas carencias que sufren muchas poblaciones, especialmente del Continente africano, están en el origen de reivindicaciones violentas y son por tanto una tremenda herida infligida a la paz.
La insuficiente consideración de la condición femenina provoca también factores de inestabilidad en el orden social. Pienso en la explotación de mujeres tratadas como objetos y en tantas formas de falta de respeto a su dignidad; pienso igualmente —en un contexto diverso— en las concepciones antropológicas persistentes en algunas culturas, que todavía asignan a la mujer un papel de gran sumisión al arbitrio del hombre, con consecuencias ofensivas a su dignidad de persona y al ejercicio de las libertades fundamentales mismas. No se puede caer en la ilusión de que la paz está asegurada mientras no se superen también estas formas de discriminación, que laceran la dignidad personal inscrita por el Creador en cada ser humano.
Así pues, que nunca falte la aportación de todo creyente a la promoción de un verdadero humanismo integral, según las enseñanzas de las Cartas encíclicas Populorum progressio y Sollicitudo rei socialis, de las que nos preparamos a celebrar este año precisamente el 40 y el 20 aniversario. Al comienzo del año 2007, al que nos asomamos —aun entre peligros y problemas— con el corazón lleno de esperanza, confío mi constante oración por toda la humanidad a la Reina de la Paz, Madre de Jesucristo, « nuestra paz » ( Ef 2,14). Que María nos enseñe en su Hijo el camino de la paz, e ilumine nuestros ojos para que sepan reconocer su Rostro en el rostro de cada persona humana, corazón de la paz.
Para que el esfuerzo por hacer realidad la plena
comunión de los cristianos acrezca la
reconciliación y la paz entre todos los pueblos de
la tierra.