La Iglesia en su misión de ir por el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad. En este tiempo los cristianos por medio del Adviento se preparan para recibir a Cristo,"luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, cambiando sus modos de vivir y renovando el compromiso de seguirlo. Durante el Tiempo de Navidad celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; en ella recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros. Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos el camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo. La Iglesia en su papel de madre y maestra nos propone que vivamos con recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad. Es nuestro deseo que tengan todos una FELIZ NAVIDAD, por que Dios a nacido entre nosotros
El movimiento de Paradas de Familia invita a todos los matrimonios de la parroquia a participar del retiro preparatorio para celebrar la Navidad en familia. Se realizará el domingo 3 desde las 15 hs en la Quinta San Sebastián, perteneciente a la Parroquia Inmaculada Concepción.
Como todos los años nuestra comunidad parroquial quiere reunirse para despedir el año que hemos compartido, también para agradecerle a Dios por los dones recibidos y poner en sus manos el próximo año. Nos reuniremos en la misa del sábado 16, a las 20,30 hs. y luego compartiremos en el salón parroquial una cena a la canasta. Luego habrá “números artísticos”. NO FALTES...
A partir del primer día del Adviento las misioneras de manzana llevarán el Niño Jesús a todos los hogares que así lo deseen. Para cuando el Niño llegue les ofrecemos un sencillo esquema de oración que pueden utilizar o buscar el que crean más apropiado. Es conveniente que en cada casa armen su propio Pesebre y que en algún momento se reúnan los integrantes de la familia para presentarles sus oraciones.
EN FAMILIA, NOS PREPARAMOS PARA LA NAVIDAD.
Luego que hayan colocado el Pesebre en un lugar
adecuado, si es posible se junta la familia en
torno a él y rezamos:
Lectura del evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, José, que era de la casa
y familia de David, subió desde la ciudad de
Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se
llama Belén, en Judea, para inscribirse en el
censo con su esposa María, que estaba
embarazada. Y mientras estaba allí le
llegó el tiempo del parto y dio a luz a
su hijo primogénito, lo envolvió
en pañales y lo acostó en un pesebre,
porque no tenían sitio en la posada.
Oremos (breve pausa de silencio).
Dios, Padre nuestro: tanto amaste al mundo que nos has
entregado a tu único Hijo Jesús, nacido de la
Virgen María, para salvarnos y llevarnos a ti.
Te pedimos que con tu bendición estas imágenes
del nacimiento nos ayuden a celebrar la Navidad con alegría
y a ver a Cristo presente en todos los que necesitan nuestro amor.
Te lo pedimos en nombre de Jesús, tu Hijo amado, que vive
y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Oración de los niños: Si hay niños proponemos que uno de ellos haga la siguiente oración:
Jesús, tú has venido a vivir aquí, con nosotros; tú nos quieres mucho.
Tú estás aquí, muy cerca de nosotros, con tus padres, con María y con José.
Yo también te quiero, y quiero amarte más, y quiero aprender a ser como tú. Amén.
Oración de los adultos: un adulto puede hacer la siguiente oración:
La luz de la Navidad nos llama también a nosotros, Jesús, hermano, hijo de María, Hijo de Dios.
Nos llama como llamó a los pastores desconcertados, y como llamó a los magos para hacerles emprender aquel largo camino.
Porque en Belén, en tu carne tan débil, en tu rostro de niño que aún no ha aprendido a mirar al mundo, nosotros vemos reflejado todo el amor de Dios.
En tu carne, está aquel amor, aquella ternura, aquella esperanza confiada que sólo Dios es capaz de dar.
En tu carne, Dios se ha hecho uno de los nuestros, y eso es lo más grande que nadie haya podido nunca llegar a soñar.
Contemplándote aquí, acostado en el pesebre, acompañado del amor de María y José, queremos poner en tus manos nuestras ilusiones y nuestros temores, nuestro deseo de fidelidad y también nuestro mal.
Y queremos poner también al mundo entero: a los que más queremos y a los que no conocemos,
a los de cerca y a los de lejos; y sobre todo, a lo que más sufren.
Jesús, hermano, hijo de María, Hijo de Dios, danos el calor de tu amor, llena el mundo entero con el calor de tu amor.
Se pueden hacer peticiones y terminar con un Padre Nuestro, Ave María y Gloria o un Misterio del Rosario.
Para que en el mundo entero los misioneros vivan con gozo y entusiasmo su vocación en el seguimiento fiel de Cristo.